Escribime
Blog

No se trata de eliminar el síntoma, sino de entenderlo

Lic. Magalí Carinci · 1 min de lectura

Cuando aparece un síntoma, muchas veces lo primero que queremos es que desaparezca. Ansiedad, ataques de pánico, pensamientos repetitivos, insomnio, miedo, necesidad de controlar, dificultad para poner límites.

Es entendible. Si algo nos hace sufrir, queremos dejar de sentirlo.

Pero en terapia no siempre empezamos intentando eliminarlo.

Podemos pensar en la fiebre: cuando tenemos fiebre podemos intentar bajarla, pero eso no nos explica por qué apareció. El cuerpo está mostrando que algo está pasando. Con algunos síntomas psicológicos podemos hacer algo parecido.

Antes de preguntarnos “¿cómo hago para que esto deje de pasar?”, podemos preguntarnos: ¿por qué está acá? ¿Cuándo aparece? ¿Qué intenta evitar o proteger? ¿Qué función cumplió en algún momento? ¿Por qué se sigue repitiendo?

Desde la mirada de IFS y la terapia de partes, por ejemplo, podemos entender algunos síntomas como respuestas de distintas partes de nosotros que aprendieron determinadas formas de protegernos. Tal vez esa respuesta alguna vez fue necesaria, aunque hoy nos genere dificultades.

Entender el síntoma no significa justificar el sufrimiento ni resignarnos a él.

Significa conocerlo antes de decidir qué hacer con él.

A partir de ahí podemos preguntarnos si esa forma de responder sigue siendo adaptativa, si se volvió rígida, si hoy nos limita o si necesitamos construir una alternativa.

Para mí, la terapia comienza muchas veces ahí: en lugar de pelear inmediatamente contra lo que nos pasa, intentar comprender qué nos está queriendo decir.

Magui